
...pués esos eran ósculos y no besos! Yo quería inaugurar la intimidad, destruir el pudor y la vergüenza.
Porque quería dormir sin sobresaltos, descansar, dejar aquellas pesadillas.
Porque quería que llegue el día; tu, honrada y en calma; la casa hermosa, como nueva, pintada al aceite, con los antiguos muebles dispuestos de otro modo.
Y que todos dijeran --esta vez si acertó; va a ser feliz--
a X.C.A.